TU TIEMPO ES ÚNICO, ES MUCHO, ES FUNDAMENTAL

Cuadro de texto: LA AVENTURA DEL VOLUNTARIADO

ALGO HAY QUE HACER… ALGO TENGO QUE HACER… QUIERO PARTICIPAR

           El motivo por el que nos hacemos voluntarios/as, actuamos como voluntarios/as, en fin, hacemos algo de manera desinteresada en algún grupo, puede ser por varias razones:  a veces nos identificamos con las necesidades de los/as demás, o bien porque nosotros/as también las tenemos, o porque quisiéramos que nunca las tuviéramos, o bien porque queremos ayudar, sin más, a los/as demás. Pero no debemos olvidarnos de la satisfacción que nos produce el ayudar a los demás, eso es también muy importante. Ayudando, colaborando, nos sentimos útiles y nos sentimos capaces, eso es muy importante.

 

           Cuando queremos ayudar tenemos que saber en qué y para qué. Si eso ya lo sabes sólo tienes que acudir a ese grupo, asociación y decir ¡quiero ayudar!, ¡Qué hay que hacer!. A veces, sin embargo, queremos ayudar pero no sabemos en dónde, ahí es cuando leyendo los periódicos, viendo la televisión, hablando con los/as compañeros/as, podemos averiguar dónde; luego es cuestión de preguntar cómo.

 

             El deterioro de la naturaleza, las personas que rayan la pobreza, que no tienen para vivir como tú o como yo…, son realidades que necesitan de nuestro trabajo desinteresado.

 

             Cada persona decide qué necesidades le son más importantes y

cuáles de éstas les interesan y le motivan a actuar.

 

             Para empezar a ser voluntario/a hay que saber si tenemos tiempo

para ello y también saber qué podemos hacer.

 

             Ya sea por nuestras aficiones o habilidades, tenemos capacidades útiles para aplicar, ¡que sabemos hacer cosas que pueden serle útiles a los/as demás!. Además, siendo voluntario/a, podemos mejorar nuestra formación y aprender muchas cosas que nos pueden servir en el futuro, y encima, conocemos a muchas personas que hacen que nuestra vida sea mejor.

            

             Ahora, para ser voluntario/a, es mejor actuar desde organizaciones que se dedican a ello, asociaciones que permiten que podamos ayudar, y esto es así porque en grupo nos sentiremos más arropados y, además, estas organizaciones ya saben en dónde y cómo trabajar.

          

             La acción voluntaria requiere esfuerzo, participación activa, compromiso y ganas de trabajar, tanto en el proyecto concreto, como en el día a día de la asociación que lo gestiona.

 

             No podemos olvidar que aunque entreguemos tiempo, dedicación, esfuerzo,... también recibiremos, ya sea del exterior como del interior nuestro, con la satisfacción de saber que nuestra labor es útil.